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  • lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
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  • Libra: Interesante amiga, te deseo éxitos!
  • Ofelia: Felicidades Pilar :) Por el cumpleaños de tu blog. Gracias por tus letras.
  • Rikardo: Querida Pili La aparición de Sua. imprevista, le da a la historia una nueva dimensión narrativa Es un...

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Ya en la entrada de la fortaleza de Sua, se encontraron con unos auténticos Seres de Niebla; y tal y como había predicho Teo, ni les extrañó ver a un Detalladero  con sus dos escoltas de negro.
     Eso sí, conversaban en un idioma indescifrable, y tan sólo dieron una palmadita en la espalda de la encapuchada Samanta, como en señal de que aceptaban que los tres ingresaran dentro.
     Nadia temía que descubrieran los disfraces, y en cuanto se vio a salvo, apretó con fuerza la mano de Teo, y a Sami le ofreció una mirada cómplice.


           -    ¡Es impresionante todo esto! -, decía Samanta embobada al ver la labor de decoración de los Detalladeros y Detalladeras.


     Pasillos suntuosos Observaba embelesada todas las pinturas, los relieves, las imágenes y las telas  en fuertes colores engalanadas en oro de los largos pasillos. Al final de todo podía atisbar que había un salón grandioso, seguramente donde se levantaba el trono de Sua; pero antes de llegar, Nadia la cogió del brazo, y precedidas por Teo fueron a parar a unas salas oscuras y lóbregas bajando por una resbaladiza rampa,  que contrastaban con la luz y la riqueza portentosa del palacete.


                          -    Estos  son los calabozos. Aquí hay mucha gente encerrada, ahora buscaremos a tu amiga Silvia… y a Aníbal, ¿sí? -, resolvió Teo, poniéndose a la exploración en un santiamén. Pronto, Nadia se lanzó a la búsqueda.

                                    Sótano de la fortaleza
     Samanta seguía paralizada; allí plantada en el suelo; le sobrecogía el hedor a carne quemada de aquel sombrío sótano. Entonces, se decidió a ayudar a averiguar dónde estaban sus amigos; nada iba a impedir que los encontrara. Se quitó la capucha, y se dirigió hacia la celda que tenía justo enfrente.

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