Archivos

Ultimos comentarios

  • lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
  • lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
  • Libra: Interesante amiga, te deseo éxitos!
  • Ofelia: Felicidades Pilar :) Por el cumpleaños de tu blog. Gracias por tus letras.
  • Rikardo: Querida Pili La aparición de Sua. imprevista, le da a la historia una nueva dimensión narrativa Es un...

Enlaces

Busqueda Google

Google Búsqueda personalizada

Admin

     Aquellos hombres cayeron amontonados en el centro del contenedor, justo enfrente de donde se recogían Samanta y Silvia.

                -    No, gracias, Sami… Pero creo que prefiero que les pongas el abrigo por encima a esos pobres -, exhortó Silvia horrorizada.

     Samanta, fuertemente impactada por el estruendo de los cuerpos al estrellarse contra el suelo, hizo lo que Silvia le proponía sin ninguna objeción, ya que uno de los cadáveres tenía los ojos abiertos, y parecía que las estuviera espiando. Siniestra mirada Al menos, cubiertos así sus rostros, el sobresalto de estar observadas, desaparecería…

                                       -    Se acabó, Silvia. Ahora sólo tiene que preocuparnos adónde nos van a llevar -, dijo Sami, girándose hacia su confidente.

     Ésta temblaba más que nunca, replegada sobre sus piernas y abrazándose fuertemente a sí misma, como si le desbordara ya lo que pensaba que iba a suceder.

              -    Vas a pensar que estoy… Pero, ha movido la pierna… ¡Sami, de verdad! -.

     Samanta volvió la mirada hacia los hombres, y no acusó ningún movimiento. Tanto ella, como Silvia, estaban muy alteradas; y en esa situación, era comprensible que alucinara con lo que estaba viendo.
     Por otro lado, se acordaba de aquella vez que en el hospital, Silvia había afirmado sin muchos motivos que La Niña, que en un principio parecía desprotegida e ignorante de agujeros dimensionales, del Ser de Luz y de su enemigo Sua, estaba muerta, y que no debían fiarse de ella; y así había resultado luego; La Niña era un Ser de Niebla, igual a los entes que ahora las retenían. ¿Y si tenía razón, y estaban vivos?

27