Archivos

Ultimos comentarios

  • lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
  • lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
  • Libra: Interesante amiga, te deseo éxitos!
  • Ofelia: Felicidades Pilar :) Por el cumpleaños de tu blog. Gracias por tus letras.
  • Rikardo: Querida Pili La aparición de Sua. imprevista, le da a la historia una nueva dimensión narrativa Es un...

Enlaces

Busqueda Google

Google Búsqueda personalizada

Admin

     Samanta no tardó en encontrar a Silvia; ésta dormía sobre una planicie de arenisca y arcosa…

               -    Después de este involuntario viaje, necesitará descansar. No la  despertaré aún -.

     Sus piernas le pesaban muchísimo, y su respiración seguía siendo entrecortada. Ella sólo tenía ganas de buscar un buen sitio dentro de la cueva, para poder tumbarse y recuperarse del constante dolor de cabeza, que hacía mella en Samanta, como si las sienes le fueran a estallar una vez tras otra.  Entrada de la cueva Hasta que quiso saber dónde estaban, qué habría fuera de esa cueva en la que estaban recluidas; cogió carrerilla y saltó un pequeño riachuelo, que manaba entre las rocas, y se interponía entre el interior y la boca de la gruta.

     Ya fuera de la caverna, Samanta divisó hasta el horizonte, ese desértico lugar. Era tal la calma del terreno que no se atrevió ni a toser por miedo a desestabilizar el paisaje; cuando, de pronto, unas voces susurrantes y nerviosas, la sacaron de golpe de su supuesta paz y tranquilidad.

      Eran tres individuos. No habían visto a Sami, y aunque no sabía si podrían hacerlo, no iba a arriesgarse a ser descubierta… así que se escondió tras una roca con forma de garra, que prácticamente la ocultaba enteramente. Encubiertos con una ligerísima ropa encorsetada con múltiples cadenas y ataderos, no paraban de cuchichear, pero lo hacían en un tono tan bajo, que a Samanta se le hacía imposible escuchar su conversación.

                            Sami se esconde

     Leyendo los labios de uno de los hombres logró descifrar que los estaban persiguiendo, que alguien los quería matar.

23