Paginas
Categorias
Nube de Capítulos:
-
1 10 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 11 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 12 12+1 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 14 15 16 17 18 19 2 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 3 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 4 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 5 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 6 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 7 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 8 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 9 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99
Archivos
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Septiembre 2009
- Agosto 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009
- Abril 2009
- Marzo 2009
- Febrero 2009
- Enero 2009
- Diciembre 2008
- Noviembre 2008
Ultimos comentarios
- lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
- lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
- Libra: Interesante amiga, te deseo éxitos!
- Ofelia: Felicidades Pilar
Por el cumpleaños de tu blog. Gracias por tus letras. - Rikardo: Querida Pili La aparición de Sua. imprevista, le da a la historia una nueva dimensión narrativa Es un...
Enlaces
- Alfaguara
Anagrama
Anaya
Arte e Spiritualitá - EleonoraRuffoGiordani Briole
Blog de Samuca Santos
Ediciones Siruela
Fotoblog de Mikel
FUXYZ MAGAZINE
La Esfera Cultural
Legados Ediciones
Leyendas Urbanas blogs
Literaturas del Mañana
minotauro
Miraguano
OCULTO X
Página de Victoria Frances
Pilar Ana Tolosana Artola, curriculum literario, algunas obras
Plaza Janés
POESÍA DE AYER Y DE HOY
Publicidad, política y psicoanálisis
PUNTO HISPANO
R. Espín
Roberto Tejado
Senderos a otos mundos - MATEMÁTICAS Y POESÍA
Tienda CyberDark
Tusquets Editores Tusquets
Busqueda Google
Búsqueda personalizada
Admin
Decidieron llevar mucha ropa de abrigo. Las noches empezaban a ser ya demasiado frescas, y ninguno de los tres quería aventurarse a caer enfermo. El viaje hasta el pueblo no iba a ser largo, pero no sabían cuánto tiempo les iba a llevar conocer sobre el desmayo de la madre de Silvia.
Nada más ponerse en marcha, en el camino encontraron un rebaño de ovejas; el pastor y su perro no estaban muy lejos. Samanta saludó al buen hombre enérgicamente, empero él ni se dignó a mirarla.
-
- Espero que no toda la gente del pueblo sea igual que éste -, farfulló molesta.
A raíz de esto, Silvia y Tirso comenzaron a reír convulsivamente hasta que a Samanta se le notó verdaderamente molesta con tanto jolgorio.
- Ya te lo expliqué, Sami. Ellos no pueden vernos; estamos en mundos paralelos, pero no los compartimos… -, fundamentó Tirso.
- ¿Y por qué nosotros sí que podemos verlos a ellos? -.
- Somos nosotros los que estamos colados entre su mundo y el de los muertos, Samanta. Ya conociste a los Seres de Niebla, ellos son vasallos de Sua que desea nuestra alma para que aumente su poder; y si pueden nos detendrán para que él nos atrape y consiga tomarnos -, expuso la joven Silvia.
- Eso ya lo entendí, pero… ¿no es cierto que estamos protegidos por el Ser de Luz? ¡No hay que preocuparse tanto, nos salvará -.
Silvia asintió como inapetente de sus propias palabras, como si no estuviera completamente segura de lo que decía, aturdida ya de tener que dar tantas aclaraciones. Señaló el hospital, habían llegado.
Unos celadores charlaban animosamente
alejados de la entrada. No detuvieron a Tirso
que atravesó una puerta sin miramientos, ni lo hubieran sospechado; no le veían. Las chicas le siguieron atolondradamente como si fueran fantasmas noveles.
