Archivos

Ultimos comentarios

  • lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
  • lidia: PILI ACA ANDO, LEYENDO LA NOVELA, MUY BUEN TRABAJO, LO HACES EN PAPEL PRIMERO? O DIRECTO CON WORK? ESO ME...
  • Libra: Interesante amiga, te deseo éxitos!
  • Ofelia: Felicidades Pilar :) Por el cumpleaños de tu blog. Gracias por tus letras.
  • Rikardo: Querida Pili La aparición de Sua. imprevista, le da a la historia una nueva dimensión narrativa Es un...

Enlaces

Busqueda Google

Google Búsqueda personalizada

Admin

     Decidieron llevar mucha ropa de abrigo. Las noches empezaban a ser ya demasiado frescas, y ninguno de los tres quería aventurarse a caer enfermo. El viaje hasta el pueblo no iba a ser largo, pero no sabían cuánto tiempo les iba a llevar conocer sobre el desmayo de la madre de Silvia.  ovejas

 

     Nada más ponerse en marcha, en el camino encontraron un rebaño de ovejas; el pastor y su perro no estaban muy lejos. Samanta saludó al buen hombre enérgicamente, empero él ni se dignó a mirarla.

rebaño  pastor y perro

-         

 

 

               

                                  - Espero que no toda la gente del pueblo sea igual que éste -, farfulló molesta.

     A raíz de esto, Silvia y Tirso comenzaron a reír convulsivamente hasta que a Samanta se le notó verdaderamente molesta con tanto jolgorio.

               - Ya te lo expliqué, Sami. Ellos no pueden vernos; estamos en mundos paralelos, pero no los compartimos… -, fundamentó Tirso.

  - ¿Y por qué nosotros sí que podemos verlos a ellos? -.

                           - Somos nosotros los que estamos colados entre su mundo y el de los muertos, Samanta. Ya conociste a los Seres de Niebla, ellos son vasallos de Sua que desea nuestra alma para que aumente su poder; y si pueden nos detendrán para que él nos atrape y consiga tomarnos -, expuso la joven Silvia.

  - Eso ya lo entendí, pero… ¿no es cierto que estamos protegidos por el Ser de Luz? ¡No hay que preocuparse tanto, nos salvará -.

     Silvia asintió como inapetente de sus propias palabras, como si no estuviera completamente segura de lo que decía,  aturdida ya de tener que dar tantas aclaraciones. Señaló el hospital, habían llegado. hospital

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         Unos celadores charlaban animosamente

                      alejados de la entrada. No detuvieron a Tirso

                                     que atravesó una puerta sin miramientos, ni lo hubieran sospechado; no le veían. Las chicas le siguieron atolondradamente como si fueran fantasmas noveles.

12+1